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Más que un clásico de Copa del Rey para Real Madrid y Barcelona

Por fin una ‘final’ en el Bernabéu. No habrá entrega de trofeo a la conclusión del partido entre Madrid y Barça, pero el vencedor saboreará algo muy parecido a un título. Será la eliminación del eterno rival en un torneo que, para ambas escuadras, ha ido ganando peso con el discurrir de la temporada. Los blancos ven en la Copa la posibilidad de maquillar un curso bipolar, una montaña rusa de emociones con resultado incierto. Los azulgranas, a lomos de Messi, sueñan con un nuevo triplete con el que reivindicar su hegemonía en estos tiempos en los que el Madrid responde a sus conquistas domésticas a golpe de Copas de Europa.

Dos colosos protagonizarán el duelo de la noche un Clásico más. Leo Messi vs Sergio Ramos. Por los visitantes, la omnipresente figura del ’10’, lanzado tras su triplete (más asistencia) en el Pizjuán ante el Sevilla. La figura del rosarino lo eclipsa todo en el equipo de Valverde, y es razón más que de sobra para que el Barça se sienta confiado en el Bernabéu, un estadio en el que siembra el pánico en el siglo XXI. Aunque parar a Messi será cosa de todos, una figura emerge como ninguna en la zaga blanca. Sergio Ramos, que viene de cumplir 40 Clásicos, vuelve a estar en el mejor momento de la temporada en el momento justo y capitaneará al Real Madrid hacia el intento de meterse en otra final copera.

Huele a final de Copa en el Bernabéu, un partido que no ha podido jugarse desde 2013 por razones más que justificadas, según los unos, o por excusas peregrinas, para los otros. Aunque hay que subir un peldaño más (la final del Villamarín ante Betis o Valencia) para alzar el trofeo, el que salga vencedor esta noche se sentirá más que reforzado para aspirar de manera legítima al trono copero.

Real Madrid y Barcelona se juegan el pase a la final de Copa del Rey – charnsitr / Shutterstock.com

Malos recuerdos del Barcelona

El Madrid parte con la ventaja teórica que le otorga el 1-1 de la ida. Pero los blancos saben bien que la Copa viene siendo fuente de sinsabores desde que, en 2014, Bale descabalgara a Bartra en la banda de Mestalla. Desde entonces, colección de naufragios para los blancos, con algún episodio esperpéntico (caso Cheryshev), o derrotas (Leganés) que se llevaron por delante la presencia de ánimo de una leyenda del campo y los banquillos como Zidane.

Desde aquella final en el campo del Valencia, la Copa ha sido un camino de rosas para el Barça, que ha conquistado cuatro del tirón para afirmar su hegemonía sobre el torneo del KO en España. Sus 30 títulos no admiten comparación, aunque, en la historia reciente, los grandes disgustos se los ha dado precisamente el Madrid, campeón ante los catalanes también en 2011, con Mourinho y Cristiano. Otra era.

Dos nombres propios ocupan el foco del partido, aunque por razones muy distintas. Del lado local, un Gareth Bale en el ojo del huracán tras los sucesos del Ciutat de Valencia. Solari parece decidido a aplicar la táctica de la zanahoria con el galés, que puede salir de inicio esta noche para reivindicar su jerarquía en una plantilla en la que históricamente le sobran contendientes.