Las dos caras de España ante Inglaterra cuestan la derrota

Con un ruido estrepitoso, haciendo caer todos los cacharros de la cocina al suelo, España fue devuelta a su triste realidad. Porque la realidad de España, de esta España, es triste. Añorando aun lo que el recuerdo mantiene vivo por lo hermoso que fue, se descubre a sí misma con un puñado de buenos jugadores. Y ya. Un puñado de buenos jugadores que la igualan con el resto, que la hacen igual de fuerte o de floja que el resto.

Capaz de ganar a Inglaterra y a Croacia, sí, pero también capaz de perpetrar una primera parte infame y luego no poder darle la vuelta ni por fútbol ni por coraje ni por nada. El bofetón se lo dio Inglaterra, a la que le bastó un buen delantero y dos tipos rapidísimos para desmontar a la selección de mala manera, deshaciendo de un plumazo todas las buenas imágenes que tenía en la retina el personal desde la llegada de Luis Enrique.

Al descanso se marchó España con la sensación de haber sido abofeteada de mala manera. Más que con la sensación, con la certeza. Porque, quitando los primeros cinco minutos, la nueva selección de Luis Enrique se pareció a la antigua selección de Hierro, de Lopetegui y hasta de Vicente del Bosque en los últimos Mundiales y Eurocopas. Salió el equipo animoso, entusiasta, y forzó dos ocasiones, ambas a balón parado, pero algo es algo. Primero Thiago tiró fuera un córner elaborado en tres toques y después Pickford despejó como pudo, que fue con la frente, un balón lateral de Thiago que no tocó en nadie. Era el minuto cinco y la cosa prometía.

España celebrando un gol en la UEFA Nations League – Marco Iacobucci EPP / Shutterstock.com

Ocurre que la promesa debía ser falsa, porque a partir de entonces, Inglaterra creció a hombros de un delantero descomunal. Harry Kane no marcó ninguno de los goles, pero de él nacieron los tres de Inglaterra en la primera parte. De él y de la inexplicable manera de defender de la selección. No tuvo Southgate que quebrarse demasiado la cabeza pues el plan era tan sencillo como antiguo. Balón largo a Kane, que la guarda y espera la incorporación de dos balas, Sterling y Rashford. Los centrales, Ramos y Nacho, cometieron todos los errores que se pueden cometer.

En el 0-1 no fueron a la disputa con Kane, que se dio la vuelta completamente solo en el centro del campo con los dos aviones ya lanzados. En el 0-2, Ramos sí fue a la disputa, pero salió despedido, y Nacho no fue capaz de recular unos metros más para esperar el previsible balón profundo. En el 0-3, con el rival teniendo el balón controlado, se quedaron de frente a la jugada y claro, fue imposible girarse a tiempo para coger a Kane, que se la dejó de nuevo de cara a su compañero.

No caben más errores en una línea defensiva. Centrales que no disputan, que tampoco reculan, que no se perfilan para correr a un balón largo. Y los laterales. Ellos también tienen lo suyo. Demasiado por delante de la jugada, no fueron capaces de cerrar en esas pelotas largas. Eso por detrás. Por delante, nadie fue capaz de sortear una línea de presión, bien ejecutada, intensa, de Inglaterra. El resultado, un sonrojante 0-3 tras 45 minutos de frustración que devolvieron a España a su realidad actual. Es un buen equipo. Sin más. Esta vez, vulnerable hasta límites sonrojantes.

A la vuelta del descanso España intentó ponerle coraje, ganas, presión y todas esas cosas que pasan a ser prioritarias cuando el fútbol no alcanza. Sin embargo, los 10 primeros minutos pasaron sin pena ni gloria. Pareció cambiar el destino del partido cuando Luis Enrique sacudió el banquillo y entraron Alcácer y Ceballos.

El delantero convirtió en gol el primer balón que tocó, y el sevillano, de vuelta a la que fue su casa, movió un poco el árbol. Tras el gol, una confusa jugada entre Pickford y Rodrigo estuvo a punto de ser el segundo, lo cual quizá hubiera cambiado el partido, que no la realidad de España, una más en el panorama internacional. Llegó demasiado tarde.

En la última jugada del partido, Sergio Ramos puso el 2-3 definitivo. La selección deberá buscar en Zagreb, en noviembre, la clasificación para la ‘Final-Four’ de esta Liga de Naciones que hubiera asegurado prácticamente con un punto.