La Real Sociedad conquista San Mamés

Aunque pueda parecer sencillo porque la Real lo ha logrado en tres de sus siete últimas visitas a San Mamés, para ganar en Bilbao, y más en un derbi, hace falta que todas las cosas salgan rodadas. El plan de partido que ideó Garitano los jugadores fueron capaces de desarrollarlo a la perfección y gracias a eso consiguieron proporcionar a su afición una de las alegrías de la temporada. Éstas fueron las claves de la victoria.

Como ya ha ocurrido en más de un partido, la Real cedió el balón al Athletic y se replegó hasta algo más adelante que medio campo en busca del error de los rojiblancos con el esférico. Los errores llegaron y los goles también pero, ante todo, los futbolistas fueron capaces de jugar muy concentrados, de llevar adelante con fe ciega en planteamiento que había ideado su técnico y en base al gran trabajo sin balón de futbolistas como Bautista, Sangalli, Zubeldia u Oyarzabal terminaron por imponer su propuesta en un derbi de claro color txuri urdin.

Se quejaba Berizzo a la conclusión del partido que era la noche en la que menos les habían disparado a portería y que, sin embargo, habían perdido. Siendo cierto que la Real disparó poco entre los tres palos (tres tiros), las palabras del entrenador rojiblanco suenan a excusas de mal perdedor. La producción del Athletic (5 tiros) tampoco fue mucho mayor y Moyá no se vio obligado a hacer grandes paradas. La Real exhibió una eficacia máxima ante la meta de Simón pero eso lejos de ser algo que menoscabe su actuación, se trata de una característica que hay que poner en valor.

Partido del derbi vasco entre Real Sociedad y Athletic – imagestockdesign / Shutterstock.com

Es imposible desligar del gran triunfo de la Real en el derbi del hecho de lograrlo con 9 canteranos en la alineación titular. Futbolistas, muchos de ellos, que han mamado los colores txuri urdin desde la cuna, que saben lo que significa para su gente un derbi porque llevan toda su vida jugándolos y que actuaron sobre el césped de San Mamés dejándose la piel. El conmovedor esfuerzo constante de Luca Sangalli, un futbolista quizás menos dotado técnicamente que otros pero que es un competidor nato, personifica la tarea de los Aritz, Kevin, Gorosabel, Illarra, Zubeldia, Pardo, Oyarzabal o Bautista. Un equipo con ADN Real. Y muy joven.

En el primer derbi que se jugó en San Mamés con VAR, el videoarbitraje jugó un papel decisivo a favor de la Real, de forma totalmente justa pese a las quejas de Berizzo. Están frescas en la memoria, por ejemplo, las imágenes del gol que Mateu Lahoz no concedió a Carlos Vela, pese a que el balón había entrado, en el derbi de 2012. Que el VAR podía ser un gran aliado para la Real en un campo en el que muchas veces ha tenido que poner la otra mejilla, era evidente. Tanto como que Iñigo Martínez se confundió gravemente y le hizo penalti a Sangalli. Sin VAR, como otras muchas veces, no se habría pitado. Gracias a él, la Real se adelantó 0-1.

Con contadas excepciones como la jugada del gol del Athletic, en el que Muniain se llevó el balón a trancas y a barrancas, los jugadores de la Real se mostraron especialmente fuertes en los duelos y en el juego aéreo. Memorable la acción de Zubeldia en el 1-2 dejando en el suelo a Beñat, como ejemplo de la decisión con la que la Real actuó en el derbi. Ante al aluvión de córners y centros laterales que puso el Athletic, la Real defendió ganando casi todos los envíos por arriba y también estuvieron agresivos y certeros a la hora de cruzarse para tapar tiros y evitar más centros al área de Moyá.