La mano de Valverde clave en las victorias de su equipo

El Barcelona consiguió la pasada semana dos triunfos vitales en el Bernabéu que han dejado a los blancos sin Copa y Liga. Fueron dos partidos muy diferentes. En el primero, la contundencia del marcador (0-3) no refleja lo sucedido en el terreno de juego. En cambio, en el segundo la superioridad del Barcelona no tuvo tanto premio en el resultado y solamente ganó por un gol aunque las sensaciones fueron mejores.

En ambos triunfos Ernesto Valverde jugó un papel determinante. En el duelo copero porque fue capaz de revertir una situación peligrosa en el descanso. En los primeros 45 minutos el Real Madrid fue mejor que el Barcelona, pero también incapaz de reflejarlo en el marcador. La charla en el descanso fue clave. Y en el segundo, el planteamiento y charla previa también lo fueron.

Valverde llegó muy enfadado al vestuario después de la primera parte del partido del miércoles. El equipo azulgrana hizo aguas en defensa una y otra vez. Vinicius entró como quiso por su banda sin que Semedo y Sergi Roberto pudieran pararle. Además, la presión en campo contrario no existió. Si el Barcelona llegó ‘vivo’ al descanso fue de puro milagro. Valverde se lo recriminó a sus jugadores. Fue duro con sus palabras, pero los jugadores sabían que tenía razón. Un discurso que hizo que sus jugadores reaccionaran. No hicieron una segunda parte maravillosa pero fueron muy efectivos en el remate. A Valverde no se le pasó el enfado a pesar del 0-3. Y lo dijo en la rueda de prensa: “Hay que mejorar cosas”.

Tuvo lugar el viernes. Antes del último entrenamiento. Valverde hizo una serie de cambios para evitar lo sucedido el miércoles. Básicamente fueron dos conceptos. Uno de ellos cerrar la banda por la que entraba Vinicius con Sergi Roberto y Rakitic y ayudas de otros jugadores. El otro punto fue la presión en campo contrario. Una presión muy adelantada que impidió que el Madrid creara juego con facilidad. Ese día recalcó el tema de la presión de todos los jugadores.

Valverde sale reforzado de los enfrentamientos ante el Real Madrid – Ververidis Vasilis / Shutterstock.com

Palabras oportunas al descanso

Tuvo lugar en el hotel de concentración del equipo en Madrid antes de salir rumbo al Bernabéu. Fue una charla motivadora intensa en la que volvió a salir el partido del sábado. Un ejemplo a evitar si querían ganar el partido. Valverde les pidió más ritmo y presión durante el choque y también que todos tenían que correr más, algo que había faltado en el primer partido. Las dos charlas tuvieron efecto. El Barcelona defendió el sábado mucho mejor a Vinicius y ejecutó bien la presión en campo contrario, siguiendo las instrucciones que había dado Valverde.

Vinicius amargó la vida a Semedo, y a todo el Barcelona en general, el pasado miércoles. El brasileño desbordó una y otra vez a la defensa culé. Si no llega a ser por la falta de acierto a la hora del remate de los blancos, el resultado habría sido muy diferente. Visto el desbarajuste defensivo, Valverde tomó cartas en el asunto. Antes del entrenamiento del viernes hubo sesión de vídeo para preparar cómo cerrar espacios y evitar que se repitiera la historia. Lo hablaron entre todos y se encontraron las soluciones.

De entrada, jugó Sergi Roberto en el lateral derecho. Pero no estuvo solo, ni mucho menos, ante el delantero brasileño. Las coberturas fueron excelentes, básicamente de Gerard Piqué que ayer fue el mejor de su equipo. Pero ayudaron todos como Rakitic y Busquets. Además, entre todos intentaron cerrar los pases dirigidos a Vinicius. En ese aspecto la presión alta en campo contrario fue clave, especialmente en la segunda parte.

En ataque el Barcelona jugó fácil, buscando las triangulaciones para superar la línea de presión del rival. Hubo momentos en los que lo consiguieron con una facilidad asombrosa y preocupante para el Madrid. Un claro ejemplo fue el gol azulgrana. Solamente fue suficiente una pared entre Sergi Roberto y Rakitic aprovechando la falta de cobertura de Casemiro y Varane a Sergio Ramos.