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La hecatombe del Barcelona ante el Liverpool

Leo Messi fue quien puso, públicamente, el objetivo: La Copa linda. No se escondió desde el Gamper, sabedor que lo de Roma no se podía volver a repetir. Pero se repitió. Y el Barça hincó otra vez la rodilla de la peor manera, remontado y revolcado, cuando lo tenía todo a favor. Señaladísimo Valverde, cuyo futuro pende de un hilo, el debate se vuelve hacia Messi, indiscutible foco de cada éxito, pero también cada fracaso del Barça. ¿Víctima o culpable?

Fue líder desde el primer día, con un hat-trick al PSV, y el segundo, doblete en Wembley. Se perdió el doble duelo contra el Inter y volvió para marcar a los holandeses y rotar en la última jornada. El argentino ha dejado su sello en las tres eliminatorias, Lyon, United y Liverpool, con seis goles en cada ronda, tres dobletes. Poco más se le puede pedir a un futbolista que va a acabar el año como máximo goleador de la Champions con 12 dianas. En la ida desniveló un partido que estaba siendo dominado de manera abrumadora por el Liverpool. El 3-0 fue por obra y gracia de Messi.

Centrándonos en Anfield, Messi sale en todas las ocasiones del Barça. Las suyas (dos remates repelidos por Alisson) y las de otros, generadas por él. Con sus pases asistió a Coutinho para un remate claro y dejo solos delante del portero a Jordi Alba y Luis Suárez. Los tres disparos fueron despejados por el portero brasileño. Cabe por tanto cuestionarse si Messi no está convenientemente rodeado para asaltar la Champions. Porque pervive la sensación de que si no es él, nadie acude en su auxilio y el del equipo.

Klopp se erigió como gran protagonista de la eliminatoria – Review News / Shutterstock.com

Clave en la ida

El Barça le echó de menos en el último cuarto de hora, cuando apenas tocó el balón, encerrado en la jaula de un Liverpool que se rearmó delante del área de Alisson. Sus compañeros le buscaron, pero no encontraron. Era el momento en el que se esperaba que arreglara el desastre, pero no hubo noticias del 10, al que se le vio correr y presionar, tuvo 17 pérdidas, 35 pases buenos y seis malos.

Más allá de Anfield, hay que remontarse a las anteriores eliminaciones del Barça en Champions, en las que Messi tampoco pudo imponerse. Contra la Roma no marcó ni en la ida ni en la vuelta (4-1, 0-3). Un año antes, contra la Juventus, tampoco marcó (el Barça no batió a Buffon en 180′). En la 15-16, eliminado por el Atlético, se marchó sin batir a Oblak. Misma situación que dos temporadas atrás, K.O. contra los de Simeone sin ver puerta (en la 14-15 fue campeón y marcó dos en semis al Bayern).

En la 12-13 el Bayern arrasó al Barça con Messi tocado e inédito (jugó la ida, no lo hizo en la vuelta). En la 11-12 fue el Chelsea quien impidió la final en el Bernabéu… y Leo falló un penalti y tampoco vio puerta. Para encontrar un antecedente positivo del 10 en una semifinal a domicilio hay que remontarse a la 10-11 y su doblete en Chamartín, preludio de la cuarta del Barça. Causa-efecto claros históricamente, los azulgranas están perdidos si no aparece el 10. Pero también cabe preguntarse si por su ascendencia, talento, liderazgo y sueldo tiene que aparecer mucho más de lo que le hace en los partidos decisivos de la Champions. El Barcelona jugará un partido intrascendente ante el Getafe, que tiene una buena oportunidad para asegurar su plaza de Champions, por lo que recomendamos apostar al Getafe o empate a cuota 2,75 en Sportium.