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Isco y Asensio brillan ante el Melilla

La Copa, criticada hasta la saciedad, ofrece partidos desiguales al máximo, pero sirven para que jugadores olvidados, en mal momento o sin oportunidades puedan reivindicarse. Más todavía si hablamos del Real Madrid, equipo en el que los jugadores pasan del cielo al infierno, como bien han podido comprobar Isco y Asensio en las últimas semanas.

De haberse cumplido las expectativas del club, ni Isco ni Asensio hubieran debido estar aquí. El primero acabó tomándole ventaja a Bale en la última parte de la era Zidane y al segundo se le abrió el cielo con la salida de Cristiano Ronaldo sin reemplazo en esa plaza. Pero han estado muy lejos de prosperar y ahora se ven empezando de cero, jugando ante el Melilla, a eliminatoria resuelta, en horario de siesta, con el Bernabéu convertido en lugar de interés turístico a cuenta del puente constitucional, mezclados entre canteranos con aspiraciones.

Del partido salieron mucho mejor de lo que llegaron. Asensio metió dos goles, uno prologado por una de esas arrancadas que se habían vuelto infrecuentes, y dio otro. Isco fue parte esencial de lo mejor del Madrid y también anotó un doblete. Dos buenas noticias, porque el rival no midió su nivel, pero sí sus ganas de enmendarse. Capitán ante el Melilla, los dos goles logrados por Isco Alarcón no le van a devolver ni lo perdido, ni la titularidad el domingo ante el Huesca, pero por lo menos han servido para que recupere sensaciones y para que quede patente que Solari no le ha apartado del once y que Isco es uno más o casi.

Aprovechar la oportunidad

El malagueño sabe que se tiene que subir a este tren que Solari ha puesto en marcha y que estuvo a punto de descarrilar ante el Éibar, pero que volvió a su normal discurrir con goles y victorias, como bien ha podido comprobar el Melilla. Y quién iba a decir que el triunfo ante el líder del grupo IV de Segunda B iba a llegar de la mano de los goles de Isco y Asensio.

Asensio cuajó una buena actuación saliendo titular – imagestockdesign / Shutterstock.com

Semanas atrás, el mallorquín pasó a pertenecer a esa especie de jugadores que todo lo hacía mal y que terminaba siendo culpable de todo. Estando mal, Asensio solo era una pieza más dentro de ese mal momento blanco y no el culpable de todo. Lejos de su mejor juego, todo ha sido cuestión de tiempo. Santiago Solari llegó con la misión de recuperar el buen tono general y el de Asensio y alguno más en particular. Un mes después, el delantero ha demostrado que ni se le ha olvidado ni ha despreciado eso de jugar bien al fútbol.

Equipo inferior

El Melilla no es el termómetro idóneo, pero estos partidos de Copa sirven para que jugadores olvidados o, como en este caso, criticados por todo, se recuperen y superen malos momentos. Tres goles y tres asistencias, números de Asensio en los dos partidos ante el correcto equipo melillense.

Marco Asensio ha visto las orejas al lobo y ahora debe buscar esa línea de regularidad que había perdido. Si Hazard u otros jugadores no vinieron por su simple presencia, deber suyo es dar la razón a los que pensaron así y con partidos como el del Melilla y algunos momentos mostrados en los últimos partidos, demuestran que su mejor versión está próxima a aparecer en un partido grande. Es y será importante en el Real Madrid.

El que no ha podido reivindicarse ha sido Mariano. Sin acierto y con lesión, no pudo terminar peor su momento copero. Vinicius, bullicioso y juvenil, le puso más ganas que juego, pero siempre está a quite. Y es que la Copa sirve para mucho, aunque lo duden. Hasta Keylor Navas lo demostró.