El Sevilla ya negocia las renovaciones de su plantilla

El Sevilla y su Dirección Deportiva andan inmersos en dos frentes. El primero, definir qué soluciones se van a buscar en el mercado invernal, con la seguridad de que un central debe llegar para satisfacer a Pablo Machín. Por otro lado, y como ya informaran diversos medios sevillanos, acometer las mejoras de contrato de jugadores importantes, comenzando por Sarabia y Banega. La idea del club es finiquitar este asunto antes de la junta de accionistas del 10 de diciembre.

Mejoras que vendrán acompañadas de un aumento de sus salarios, años de contrato y sobre todo cláusula de rescisión, un asunto que viene preocupando desde tiempo atrás a los rectores nervionenses, quienes ven cómo el mercado ha subido los precios de los traspasos a una velocidad que les ha sido imposible seguir. Por ello, se acometen renovaciones o mejoras con la intención de que no se escape ningún jugador por un precio inferior al que tiene en el mercado.

Por ejemplo, Pablo Sarabia, según marca la web especializada transfermarkt ha subido en estos primeros meses del curso de 30 a 35 millones. Es el jugador más valioso de la plantilla. Su cláusula aún es de 18 millones. Sin embargo, hay casos recientes en Nervión de jugadores a los que se les ha aumentado su liberación contractual, además de un buen pellizco en la nómina, y finalmente han salido por menos incluso del precio de su primer contrato.

Alineación del Sevilla ante el Valencia – Francesc Juan / Shutterstock.com

Tras un primer año espectacular, en noviembre de 2015 se firmaba la mejora de Krychowiak. El polaco prolongaba hasta 2019 su contrato y su cláusula pasaba de 30 a 45 millones. Su precio de salida al PSG ese siguiente verano (2016) fue de 27’5 millones (según las cuentas oficiales del propio Sevilla). Otra mejora, en agosto de 2017 y por alejar a posibles compradores, como Milan o Liverpool, fue la de Sergio Rico. Firmó hasta 2021, pasando de 30 a 40 millones su salida. Este verano se marchó cedido al Fulham para desatascar su adiós.

Un caso que sirve como buen ejemplo es el de Steven N’Zonzi. El club se afanó en su renovación en el mes de enero de 2017, preocupados por el interés de la Juve, que ponía el dinero de su cláusula (30 millones) a plazos. Por entonces se pensaba que se podía pelear LaLiga con Sampaoli. Se le puso ficha top de la plantilla y su cláusula se fijó en 40 millones. La historia del francés y el Sevilla es conocida. Todos querían decirse adiós, pero nadie ponía una oferta interesante encima de la mesa. Al final la Roma de Monchi pagó 26,65 millones fijos, más 4 variables.

En resumen, las mejoras para evitar la fuga de piezas importantes no es más que una forma de atar a los jugadores, cuyos precios no los marca una cláusula, sino lo que el propio mercado esté dispuesto a pagar. Por Banega no hay ofertas. El caso Sarabia es más de justicia por el rendimiento ofrecido que simplemente como barrera contra el mercado. Son la otra cara de las renovaciones.