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El Real Madrid pierde ante el Valencia y no aprovecha el tropiezo del líder

Una racha de 17 partidos sin perder es la demostración perfecta del estado de euforia de un equipo. El Valencia ha sido capaz de reponerse de un inicio de temporada horroroso para colocarse a tiro de la Champions con una energía desbordante y un plan claro. Lo marca Dani Parejo, dueño y señor del duelo ante el Madrid. Formado en la Casa Blanca, el centrocampista retrató al Madrid en otra actuación decepcionante. Sin gol, un puntito por debajo en la disputa, el equipo blanco sumó otra actuación decepcionante. La temporada se está haciendo larguísima.

Suele ocurrir que quien más se juega es quien más arriesga para ganar. En el fondo, la falta de objetivos resta un punto de agonía al Madrid, y eso se notó en Mestalla. Y eso que la elección de Zidane en el once tuvo su aquel. Entre los hombres puestos en duda el pasado domingo ante el Huesca tomó una decisión. Marcelo sí. Isco y Bale no. Blindó la banda derecha con Lucas para ayudar a Odriozola en su vigilancia a Guedes, y depositó el desequilibrio en las botas del brasileño. Pues no le salió bien.

A pesar de la ausencia de Paulista, que es mucha ausencia, el Valencia fue reconocible en su presentación. Diakhaby al fondo junto a Garay, líneas muy juntas para comprimir las zonas de pase y a esperar a que el Madrid cometiera un error. Frente a equipos de perfil más bajo se suele poner a prueba la paciencia de Mestalla. Ante el Madrid, que aceptó la posesión sin dudar, dio resultado.

En la primera media hora ocurrió poco. Un tiro a bote pronto de Kroos y poco más. Una pérdida de Lucas Vázquez que permitió correr al ataque valencianista, y que corrigió Marcelo tras un taconazo de Rodrigo, disparó al Valencia. En un córner rechazado en largo por la defensa visitante controló Guedes, se apoyó en Soler y el portugués resolvió con un tiro seco, a la derecha de Keylor.

Kroos sacando un córner mientras su equipo caía derrotado – EFECREATA.COM / Shutterstock.com

Defensa férrea del resultado

La explosión del tanto aceleró el pulso de Mestalla y envalentonó al Valencia, que pudo agrandar la herida. Kondogbia remató desde la frontal con violencia, alto. Y Rodrigo, con poca vigilancia en la frontal, buscó la escuadra y se le fue por centímetros.

El panorama pintaba perfecto para el Valencia en el segundo tiempo. Con ventaja, bastaba con lucir su orden defensivo y salir a la contra como demonios, marca de la casa. El Madrid dobló su dominio con un poco más de presencia en área contraria, sin exagerar tampoco. Y sin producir remates de peligro. De hecho, en un centro al área de Neto controló Parejo, abrió a la derecha a Rodrigo en la medular, esperó que doblara Carlos Soler y el interior se plantó solo ante Keylor. Lo sacó el tico abajo, agradecido por la decisión de Soler de jugársela él en lugar de servir al otro palo a Gameiro, que entraba solo.

La espalda de Marcelo volvió a ser el rincón para hacer daño al Madrid. Lo buscó sin cesar Parejo, en otra exhibición del mediocentro. Tiene el partido entero en la cabeza. Lo mismo tapona un remate a bocajarro que controla en su área y pone un pase en diagonal para tirar la contra. Con Modric ordenando el asedio sobre el área valencianista, Zidane varió el plan. Metió a Isco para generar entre líneas y a Bale abierto a la izquierda para desequilibrar. Mejoraron la presencia en campo contrario, pero al Madrid no le faltan medios para llegar al área. Le faltan soluciones para resolver las jugadas.

Se puede reprochar al Valencia el paso atrás en toda la segunda parte. Se siente cómodo sin la pelota, y sale a la contra como un relámpago. Pudo hacer el segundo en otra contra de cuatro contra dos que no controló bien Rodrigo ni resolvieron con acierto Soler y Gameiro. La sentencia llegó a balón parado, en un córner botado por Parejo al segundo palo y resuelto por Garay agachando la cabeza, con poca oposición. Ni de Casemiro, su par, ni del resto de defensores. Keylor incluido. Justo es reconocer que el Madrid no dejó de buscar el gol hasta el final, con escasas esperanzas de puntuar. Mariano entró y mandó fuera un cabezazo que primero se señaló como penalti a Ramos y después fuera de juego. Benzema, también de cabeza en un córner, decoró el marcador, pero no las sensaciones. Ganó quien más quiso ganar. El Real Madrid jugará el próximo partido el sábado ante el Éibar con una cuota 1,28. La mejor cuota para el partido está en Sportium y os recomendamos que apostéis a que ambos equipos marcan a cuota 1,60.