El inconformismo de Arturo Vidal con ser suplente

Fue un fichaje sorprendente, fruto de una negociación exprés llevaba a cabo por los responsables de la planificación deportiva después de que Ernesto Valverde levantara la ceja al enterarse de que Paulinho Bezerra volvía al Guangzhou chino por 10 millones más de los que había costado un año antes. Inmerso en plena gira americana, el técnico del Barcelona defendió la llegada de Arturo Vidal, un centrocampista de características alejadas del ADN Barça, pero con vasta experiencia en grandes equipos europeos.

Procedió del Bayern a cambio de unos 20 millones de euros y, de entrada, al ‘Txingurri’ le pareció un buen elemento para la medular azulgrana. “Nos aportará energía. El año pasado hubo gente que criticó el fichaje de Paulinho sin verle ni un minuto y luego se vio que fue un jugador que nos vino bien. Se trata de enriquecer el estilo”, explicó desde California.

Valverde recibió con elogios a Vidal cuando aún no había coincidido con él en los entrenamientos. Y seguramente continúa valorando sus virtudes como futbolista, pero en este inicio de temporada se percibe que no le acaban de cuadrar con vistas a su segundo curso en el banquillo del Barça. Tras 11 partidos oficiales, el internacional chileno es el tercer fichaje en participación después de Clément Lenglet y Arthur Melo. Ha tenido nueve apariciones, pero solamente dos han sido como integrante del once titular y en ambos casos fue sustituido antes del minuto 60 con el equipo por detrás en el marcador (Girona y Athletic en el Camp Nou). Son números muy discretos para un jugador habituado a ser protagonista y que no esconde su malestar cuando no le salen las cosas.

Arturo Vidal parte desde el banquillo ante la Real Sociedad – imagestockdesign / Shutterstock.com

A su llegada a la concentración con la selección chilena, donde sí tiene asegurados los minutos, Vidal desmintió que su última (y bíblica) publicación en las redes sociales fuera un mensaje oculto para Valverde, que en Mestalla le hizo calentar en la banda para luego sacar a Dembélé y Rafinha al césped. Sin embargo, admitió que anda con la mosca tras la oreja por lo poco que está participando en sus primeros pasos en el Camp Nou: “¿Cómo voy a estar contento si no juego? En los últimos partidos he estado un poco molesto, pero seguiré luchando, vienen encuentros importantes ahora, recién empieza todo y espero ser titular”.

Sobre el papel, si no hay bajas, Vidal lo tiene complicado para revertir la situación. Arthur, más aseado que él en las entregas, le ha pasado por la derecha en la rotación del centro del campo. Además, el chileno será el internacional culé que más tarde y castigado llegará al Barcelona-Sevilla de después del parón, ya que jugará amistosos en Estados Unidos. Ahora bien, si se repara en lo que ha sido el ‘Rey’ Arturo desde que llegó a Europa para jugar en el Bayer Leverkusen, puede explicarse, aunque no justificarse, su malestar actual.

La conclusión es clara: Vidal no está acostumbrado a ser suplente. Así lo demuestran los datos que dejó en dos grandes del continente como la Juventus y el Bayern así lo demuestran. En Turín, entre 2011 y 2015, el chileno jugó más del 90 por ciento de los partidos como titular, mientras que en Múnich, a las órdenes de Guardiola, Ancelotti y Heynckes, superó el 80 por ciento de participaciones de inicio. En esos años, la cifra máxima de suplencias en el cómputo de una temporada fue de ocho.

Y ahora, cuando estamos sólo en octubre, ya van siete. El contraste es evidente. De hecho, ni siquiera en su primera experiencia europea, como futbolista del Leverkusen, necesitó el clásico periodo de adaptación de los sudamericanos. Por ello, a estas alturas de su carrera, vivir en el banquillo le suena a chino.