El Huesca confirma su descenso a Segunda División

El Valencia reaccionó a lo grande en El Alcoraz después de dos derrotas consecutivas en Liga y otra más ante el Arsenal en territorio continental y, con una goleada de escándalo (2-6), envió al Huesca a Segunda División. El conjunto de Marcelino, obligado a ganar para mantener el pulso con el Getafe en busca de la cuarta plaza que da derecho a disputar la Champions respondió al triunfo de los azulones con un triunfo incontestable ante un equipo hundido.

Al conjunto levantino se le puso todo de cara en el minuto dos cuando un pase de Gabriel Paulista desde la defensa dejó solo al danés Daniel Wass quien aprovechó el desajuste defensivo local para plantarse solo ante Roberto Santamaría y batirle. El tanto dejó grogui de inmediato al cuadro oscense, que vio cómo el Valencia dominaba a placer el encuentro de principio a fin. Para los valencianos fue sencillo ejercicio de superioridad. Movieron el balón ante un Huesca que no bajó los brazos, pero que no fue capaz de sobreponerse a la estocada de su rival.

El Huesca se fue arriba con corazón para intentar marcar el tanto que igualara las cosas y le insuflara moral pero la faltó cabeza ante un Valencia bien asentado y con Dani Parejo manejando el equipo para que, a la contra, sentenciara el partido con otros cuatro tantos más antes del descanso (Rodrigo, dos de Santi Mina y uno más de Etxeita en propia puerta). La segunda parte no tuvo más historia que certificar el descenso del Huesca. Porque la losa que llevaba encima el equipo azulgrana era demasiado pesada como para reaccionar mínimamente y porque el Valencia, que amplió la ventaja con otro gol de Rodrigo, se limitó a cumplir con el expediente, a no cansarse más de la cuenta pensando en el partido de vuelta de semifinales de la Liga Europa ante el Arsenal.

El Huesca ha dado una buena imagen durante la temporada – CapturaSport / Shutterstock.com

Afición volcada

Los jugadores oscenses no se resignaron y consiguieron maquillar el marcador con dos tantos postreros que, a modo de homenaje, fueron aplaudidos como si fueran los de la victoria. Para los jugadores del Huesca lo mejor fue el reconocimiento de su afición al esfuerzo realizado durante toda la campaña. En los minutos finales no dejó de animar y aplaudir a sus jugadores coreando además el consabido volveremos a Primera que arreció durante bastantes minutos al término del encuentro.

Cuando era un crío, hace un par de décadas, la Sociedad Deportiva Huesca era un equipo más de Tercera División, uno de tantos que había en la provincia. Bueno, uno más no. Era el rival a batir, el pez gordo de la categoría al que el resto de clubes oscenses deseaban derrotar como a ningún otro. El Huesca era el club al que iban los mejores jugadores de Barbastro, Sabiñánigo, Monzón o Fraga en busca de un dinerillo extra y de la expectativa continua de un ascenso que casi nunca llegaba. Un quiero y no puedo que frustraba a su escasa afición y espantaba a quien se veía tentado de acercarse a El Alcoraz de vez en cuando. Para los que éramos de pueblo, incluso era motivo de mofa. En definitiva, el Huesca, en la ciudad y en la provincia, jamás fue el equipo de referencia de nadie salvo de los escasos centenares de fieles que soportaron decepción tras decepción. Nadie más entendía al Huesca como suyo.

El club azulgrana era, en cierta manera, la perfecta metáfora de una provincia dispersa y desmembrada socialmente, carente de cohesión. Un territorio gigante y vacío articulado en torno a una pequeña capital de 50.000 habitantes y seis cabezas comarcales de entre 15.000 y 10.000 habitantes. Entre unas y otras, la nada más inmensa. Más allá de la historia, apenas hay elementos comunes entre Jaca y Binéfar, entre Sabiñánigo y Monzón, entre el Pirineo y los Monegros. Una provincia, además, asfixiada por el magnético gigantismo de Zaragoza, una ciudad que aglutina a la mitad de la población de Aragón y a la que la provincia siempre miró como principal referencia comercial, cultural, universitaria, médica…El Huesca visitará al Real Betis este domingo y recomendamos apostar a la victoria de los andaluces con una cuota 1,57 en Bwin.