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Arthur y Messi conquistan Wembley

Por una vez, cuando Valverde dio la alineación una hora antes del partido, pareció haber unanimidad entre los críticos. Les gustaba ver a Arthur en el titular. Entre los detractores de Dembélé y los que dudamos de Arturo Vidal, la opción del brasileño parecía la mejor para tener el control, el balón y el equilibrio ante un rival difícil. La elección del entrenador no podía ser mejor. Hasta ahora, sólo había jugado de titular en la final de la Supercopa y en casa ante el Girona. No había podido demostrar, junto a Busquets y Rakitic, que es un jugador perfecto para desencallar las transiciones de salida. Juega fácil.

En corto, la saca bien, gira por el lado inesperado, se coloca de cine para recibir y no sólo sabe donde la dará antes de tenerla, sino que, además, la pone donde quiere. En zona de riesgo no perdió ni una y dio oxígeno en todo momento. Sin balón, supo recuperar y tapar. Su partido fue una maravilla al nivel del equipo que rayó a gran nivel. Cuando Pep Segura y Robert Fernández le ficharon, pactaron un contrato de seis años y 400 millones de cláusula de rescisión. A ver si, a este nivel, pronto estará Jorge Machado llamando a la puerta de Bartomeu para una renovación.

Durante el primer tiempo ya fue un espectáculo. Controló por la izquierda, aguantando el balón, girando sobre su eje al más puro estilo Xavi Hernández. Su toque, sus movimientos, siguen recordando al de Terrassa y al aficionado culé se le escapaba la sonrisa cuando se lo veía hacer –encima– en Wembley. Valverde recurrió a él antes del descanso para frenar la banda izquierda del Tottenham. Rakitic sufría con cuatro pérdidas prácticamente consecutivas y permutó su posición con el brasileño durante unos minutos en los que el croata aprovechó para marcar el 0-2.

Rakitic es uno de los pilares del actual Barcelona – Ververidis Vasilis / Shutterstock.com

Precisamente por la derecha demostró que tiene un velcro en la bota para enganchar el balón. Sobre la línea se revolvió entre tres rivales, para girarse y tirar el cambio de juego en una acción de certificaba la confianza, personalidad y seguridad de Arthur.

En la segunda parte supo controlar el tempo, gestionó bien las emociones del equipo y ayudó a contemporizar el juego cuando más apretaba el Tottenham. Aquello de defenderse con el balón. Un total de 79 toques, 70 pases, con más del 91% de efectividad. Aguantó y protegió el balón, forzó faltas en los 87’ en los que estuvo sobre el campo. Y encima iniciando la jugada del tercer gol, obra de Leo Messi. Más que aprobado.

El Barcelona se encuentra ahora en la tesitura de si subirle rápidamente la cláusula aunque ya de por sí, es bastante alta. En el momento que Arthur encadene varios partidos como el de Wembley, es más que evidente que recibirá una más que merecida renovación. En unos días, Arthur ha pasado de ser un jugador habitual en el banquillo a demostrar que realmente se merece un puesto de titular en uno de los mejores equipos del mundo. Los próximos días serán claves para el desarrollo de un jugador con mucha personalidad que da la esperanza a la afición culé de ser el gran sucesor de Xavi que tanto andaban buscando.